El concepto y su nombre
En inglés se le llama NRFI, siglas de No Run First Inning: sin carreras en la primera entrada. Describe simplemente los partidos que llegan al segundo episodio sin que ninguno de los dos equipos haya anotado.
No es una curiosidad estadística cualquiera. La primera entrada es la única del partido que se juega en condiciones idénticas siempre:
- Batean los tres primeros del orden, que son los mejores que tiene cada mánager.
- Lanza el abridor, que es el mejor brazo disponible de ese día.
- Nadie está cansado, no hay corredores heredados, no hay relevistas.
Todas las demás entradas dependen de cómo venga el partido. La primera, no. Por eso es la única comparable de verdad entre equipos y entre temporadas.
El dato de la temporada: de 1888 partidos con registro completo, 941 terminaron la primera sin carreras. Eso es un 49.8%, casi exactamente la mitad. El promedio de carreras en el primer episodio es de 1.06.
Los estadios donde la primera entrada se queda en blanco
| Estadio del partido | Partidos | Sin carrera en la 1ª | Porcentaje |
|---|---|---|---|
| Baltimore Orioles | 64 | 42 | 65.6% |
| Detroit Tigers | 60 | 38 | 63.3% |
| San Francisco Giants | 62 | 39 | 62.9% |
| San Diego Padres | 62 | 37 | 59.7% |
| St. Louis Cardinals | 65 | 38 | 58.5% |
Y el otro extremo:
| Estadio del partido | Partidos | Sin carrera en la 1ª | Porcentaje |
|---|---|---|---|
| Philadelphia Phillies | 64 | 28 | 43.8% |
| Athletics | 62 | 25 | 40.3% |
| Texas Rangers | 62 | 22 | 35.5% |
| Colorado Rockies | 60 | 16 | 26.7% |
Entre el estadio de Baltimore y el de Colorado hay casi cuarenta puntos porcentuales de diferencia en un mismo episodio del mismo deporte.
Lo que esta tabla NO dice
Aquí hay que ser preciso, porque es fácil leerla mal. Estas cifras corresponden a los partidos jugados en cada estadio, no a la ofensiva ni al pitcheo de ese equipo. En cada partido participan las dos novenas, así que lo que la tabla mide es el comportamiento del escenario, no el del anfitrión.
Y visto así, la tabla deja de ser una sorpresa y se convierte en una confirmación. El estadio de Colorado, con 26.7%, es el mismo que aparece entre los más ofensivos en nuestros factores de parque. El de San Luis, con 58.5%, es el que menos jonrones permite de toda la liga.
El parque manda desde el primer lanzamiento. No espera a la séptima entrada.
Por qué la primera entrada se comporta distinto
Tres fuerzas empujan en direcciones contrarias:
A favor de que se anote: - Batean los mejores tres bateadores del equipo, garantizado. Es la única entrada donde eso está asegurado. - El abridor todavía no ha encontrado del todo su mecánica ni su control.
En contra: - El abridor está en su momento más fresco, con su mejor velocidad del día. - Los bateadores tampoco han visto todavía ni un lanzamiento suyo. La ventaja de información es del lanzador.
El resultado de ese tira y afloja es ese 49.8% que se parece tanto a una moneda al aire. No es casualidad: es un equilibrio real entre fuerzas parecidas.
Por qué merece la pena mirarlo
Porque es la muestra más limpia que da el béisbol. Si quieres comparar dos abridores sin que el ruido del bullpen, la defensa y el cansancio contaminen el dato, la primera entrada es lo más cerca que vas a estar de un experimento controlado.
Y porque explica algo que se ve todas las noches y rara vez se nombra: los partidos que se rompen temprano casi siempre se rompen en un estadio que ayuda. Cuando alguien dice "este partido se puso feo enseguida", la mitad de la explicación suele estar en la geografía.
Cómo mirarla tú
- Fíjate en el orden al bate, no en el marcador. Si el tercer bateador llega al plato con dos outs y las bases limpias, el abridor ganó la entrada aunque no se note.
- Considera el estadio antes que a los peloteros. La diferencia entre parques es mayor que la diferencia entre muchas alineaciones.
- No saques conclusiones de cinco partidos. Ni de veinte. Estas cifras necesitan una temporada entera para significar algo.
Nueve entradas, y solo una se juega siempre igual. Vale la pena prestarle atención.