El promedio de la liga es 94. Ellos están en otro lado
Primero, la escala, porque sin ella el número no dice nada. La recta promedio de un lanzador de Grandes Ligas con al menos 40 entradas esta temporada va a 94.0 millas por hora. Eso ya es más rápido que casi cualquier cosa que hayas visto en persona.
Ahora los ocho que están arriba del todo:
| # | Lanzador | Recta (mph) | ERA | IP |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Mason Miller | 101.5 | 0.79 | 47.1 |
| 2 | Jacob Misiorowski | 99.9 | 1.57 | 120.0 |
| 3 | Edgardo Henríquez | 99.7 | 2.72 | 43.0 |
| 4 | Adrián Morejón | 99.4 | 3.14 | 58.2 |
| 5 | Abner Uribe | 98.7 | 2.29 | 44.1 |
| 6 | Sam Bachman | 98.7 | 4.17 | 45.1 |
| 7 | Juan Morillo | 98.7 | 2.68 | 44.2 |
| 8 | Chase Dollander | 98.6 | 3.89 | 44.0 |
Solo tres lanzadores en toda la liga promedian 100 millas o más. Tres, de los cientos que suben a un montículo cada semana. Estamos hablando del extremo absoluto de lo que un brazo humano puede hacer de forma repetida.
La contradicción de Mason Miller
Miller es el cerrador de San Diego y tiene la mejor temporada de relevo del béisbol: 0.79 de efectividad y el mejor contacto permitido de la liga.
Y tiene un arsenal de exactamente dos lanzamientos:
| Lanzamiento | Velocidad media | Lanzamientos registrados |
|---|---|---|
| Slider | 87.9 mph | 396 |
| Recta | 101.5 mph | 337 |
Léelo otra vez. El hombre que lanza más duro que nadie tira más sliders que rectas.
La razón es puro sentido común competitivo: cuando tu recta viaja a 101 y tu slider a 88, la diferencia de trece millas entre una y otra es tan brutal que el bateador no puede prepararse para las dos. La recta no está ahí solo para ponchar: está ahí para que el slider sea imposible. La velocidad no es el arma; es lo que hace que la otra arma funcione.
El caso contrario: Misiorowski
Jacob Misiorowski hace justo lo opuesto, y también le funciona. Su arsenal registrado:
| Lanzamiento | Velocidad media | Lanzamientos registrados |
|---|---|---|
| Recta | 100.6 mph | 1.150 |
| Cortada | 96.2 mph | 223 |
| Slider | 92.8 mph | 204 |
| Curva | 88.0 mph | 203 |
Casi el 65% de sus envíos son la recta. Es un abridor, no un relevista, así que necesita pasar tres veces por la alineación — y aun así se apoya en el poder puro. En junio de 2026 estableció dos marcas: 47 lanzamientos de 101 millas o más en un solo juego, y el envío más rápido registrado por un abridor, a 105.5 millas.
⚠️ El apunte honesto: Misiorowski arrastró molestias en el antebrazo en julio, se perdió el Juego de Estrellas y fue retirado de una apertura por fatiga en el brazo. Es el precio que se paga en esa frontera, y ninguna lista de velocidad debería ocultarlo.
Por qué la velocidad no basta
Mira otra vez la columna de efectividad de la tabla grande. Entre los ocho brazos más rápidos hay dos con efectividad por encima de 3.85. Sam Bachman promedia 98.7 millas y tiene 4.17.
Ya lo hemos contado en otra pieza: se puede dominar el conteo y aun así permitir carreras, porque los boletos y los jonrones no dependen de la velocidad. Una recta de 99 millas plana y en el centro del plato es un jonrón esperando a suceder; una de 93 bien ubicada en la esquina es un out.
La velocidad sube el techo de un lanzador. No le pone piso.
El takeaway
Tres hombres promedian 100 millas. El más rápido de los tres decidió que su mejor lanzamiento es el otro. Y el segundo, que sí vive de su recta, terminó julio con el antebrazo cargado.
Si tuviéramos que resumir el pitcheo moderno en una frase sería esta: la velocidad abre la puerta, pero el que decide qué pasa después es el que sabe cuándo no usarla.